El tamaño de los poros de un filtro de nanofiltración es de aproximadamente 0,001 micras. Esto permite que la nanofiltración retenga la mayoría de las moléculas orgánicas, casi todos los virus, la mayor parte de los residuos orgánicos naturales y una gran variedad de sales. Gracias a esta capacidad de retención, la nanofiltración se utiliza con frecuencia para ablandar el agua dura, ya que elimina los iones divalentes que causan su dureza.
Eliminación de bacterias y minerales
La nanofiltración es eficaz para eliminar bacterias, la mayoría de los restos orgánicos naturales y algunos minerales, en particular los iones divalentes que contribuyen a la dureza del agua. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la nanofiltración no elimina las sustancias disueltas.
