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En el método de tratamiento del agua por ósmosis inversa (OI) se utiliza una membrana semipermeable para filtrar las partículas de mayor tamaño. En la ósmosis inversa, la presión aplicada supera la presión osmótica, una propiedad colaboradora impulsada por el potencial químico, un parámetro termodinámico.

Membrana semipermeable: El corazón del sistema es una membrana que permite el paso del agua pero bloquea el paso de la mayoría de los contaminantes.

Alta presión: Se aplica presión al agua para forzarla a pasar a través de la membrana, superando la presión osmótica natural.

Eliminación de contaminantes: La ósmosis inversa elimina eficazmente una amplia gama de impurezas, incluyendo:

Sales y minerales: Reduce la concentración de sales disueltas, como cloruro de sodio, calcio y magnesio.

Metales pesados: Retiene metales tóxicos como plomo, mercurio y arsénico.

Microorganismos: Elimina bacterias, virus y protozoos.

Otros contaminantes: Reduce la presencia de pesticidas, herbicidas y otros productos químicos.

Agua purificada: El resultado es agua de alta calidad, baja en sales y libre de la mayoría de los contaminantes.

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